• Ir a navegación principal
  • Ir al contenido principal
  • Ir al pie de página

Pensamiento Germinal

Volver a pensar - un sitio de Enzo Cozzi

"En el espejo de bronce de Tang había grabada la siguiente inscripción: 'Si puedes renovarte diariamente, diariamente renuévate. ¡Y luego vuelve a renovarte otra vez!'"
Confucio, Aprendizaje sin fin, 2.1-2.3
  • Portada
  • Series y miniseries
    • Este sitio
    • Sin confines
    • Desaprender
    • La fractura
    • Simientes
  • Indice
  • Contactarme

Estás aquí: Portada » Mis cafés repensatorios: embriaguez del desaprender compartido

Los repensatorios confucianos: Fu Baoshi, Siete sabios del bosque de bambu
Los repensatorios confucianos: Fu Baoshi, Siete sabios del bosque de bambu
Miniserie: Este sitio

Mis cafés repensatorios: embriaguez del desaprender compartido

domingo 21 de febrero de 2016, 12:12 por Enzo Cozzi

No sólo leo y escribo, cavilo, repienso y vuelvo a pensar. También viajo y enseño. He viajado y enseñado la mayor parte de mi vida. Desde siempre armo mis viajes y mis clases de la misma manera: como mecanismos de desaprendizaje y de repensamiento. Cualesquiera sean el destino del viaje o el tópico de la lección, por unos y otros ha de correr siempre, como vertiente subterránea, el motivo que me apasiona: pensar de nuevo, desaprender. Para mí, para otros, en solitario o en compañía.

Si aquello no ocurre, si el tácito torrente se estanca o se seca, el viaje o lección pierden para mí su valor, interés y sustancia. Como «viajero pensante» me ha catalogado generosamente Gabriel Bunster, y no me desacomoda el elogio, pero más feliz aún me haría si me llamara «viajero repensante», «pensador de nuevo» o «desaprendedor».

Andando recién de viaje por la ex-Indochina francesa he tenido una inspiración desaprendedora, repensadora, o más de una. Una serie de ellas.

Cambodia también puso de su parte (Angkor Wat, Angkor Thom, etc. no son de este mundo, o del mundo tal como yo creía que era hasta que me adentré por esas junglas y templos), pero la epifanía de inspiraciones me sobrevino sobre todo en Vietnam. Fue en esas tierras donde mi paladar no tuvo otra, el pobre incauto, que desaprender de un zuácate una buena parte de su jerarquía de los sabores, bajo el opio embriagador de una de las cocinas más exquisitas y de los cafés más sabrosos que he probado.

Fue allí también donde mi memoria tuvo que hacer otro tanto, zamarreada por las experiencias de mi paso por Danang y por Hué, por Hanoi y Saigón. Debió salir a desaprender – y eso a marchas forzadas – momentos formativos (¿qué momento de la vida no lo será?) de mi vida vividos bajo el magnetismo de la guerra vietnamita contra el invasor occidental.

(Como cuando, paseando distraídamente por el terminal en el aeropuerto de Ho Chih Minh (Saigón), me encontré de improviso en el entorno donde ocurre una de las últimas escenas de la sobrecogedora novela El dolor de la guerra de Bao Ninh. De un instante a otro caí en la cuenta de que allí donde hoy veía a viajeros retozantes de vida, y a mí mismo entre ellos, hace cuarenta años se veía, por todos lados, un caótico desparramo de muertos, extremidades y entrañas. Y entremedio del desparramo, un pulular de soldados liberadores, borrachos de triunfo, sobrevivencia (ni ellos mismos se la creían, haber sobrevivido hasta el fin de la guerra), saqueo y alcohol.

Esa fue la noche tras la liberación de Saigón. La misma noche en la que nosotros, por entonces presos políticos en Melinka (Puchuncaví), recibiéramos una salvaje paliza colectiva por parte de los infantes de marina, como escarmiento por la provocación de haber festejado abiertamente durante el día anterior el triunfo del David vietnamita sobre el poder de fuego más arrasador que haya jamás barrido al planeta.)

Los exquisitos efluvios de aquella cocina y aquél café, mezclándose con girones de literatura y de recuerdos, vinieron a envolverme en esas repentinas atmósferas de lucidez que el volver a pensar a veces horada en las costras de la memoria. Y tuve entonces la inspiración de compartir con otros, en parecidas atmósferas de literatura y café, y de manera algo más metódica que aquella ofrecida por el azar de conversaciones con amigos, mis deleites en el desaprender. ¿Y qué entorno más apropiado para conducir repensatorios que los variados cafés independientes que han ido poblando mi barrio y mi ciudad, como invitándonos a variar e independizar el pensamiento?

Y así nació esta idea de mis cafés repensatorios. La idea es convocar a grupos pequeños de repensadores (no más de dos o tres), a compartir conmigo 90 minutos en una atmósfera imbuída de embrujador café vietnamita, literatura y repensamiento. La duración de un partido de fútbol. Todo posible desaprendizaje se decide allí, sin penales ni descuentos. El café vietnamita para los repensatorios lo pongo yo (estoy despachándolo a Chile desde el propio Vietnam), y cada repensador asistente sólo debe pagarle su propio consumo al local del café donde convoque.

También puedo facilitarle cafés repensatorios a instituciones, empresas, escuelas, universidades, etc. He hecho algo parecido por años, que es conducir talleres y seminarios, sobre todo en mi docencia universitaria, sólo que nunca hasta ahora con el objetivo declarado de volver a pensar y desaprender. Lo he hecho bajo distintos programas y tópicos (teatro, pedagogía, interculturalidad, pensamiento chino, teoría crítica, etc…), y con el desaprender operando como objetivo secreto o carta bajo la manga. También puedo atender a grupos auto-convocados, por unos días o unas semanas, con el mismo objetivo desaprendedor y el mismo ensamblaje de cafés vietnamitas, literatura e historia como detonantes.

Si te interesa participar en mis cafés repensatorios, visita mi Calendario partir de abril de 2016, donde aparecerán periódicamente las fechas y locales donde estaré convocando. Elige una fecha y luego avísame de tu intención de asistir, usando el formulario de contacto que aparece al hacer click en «Contactarme» en el menú principal, arriba. Yo te avisaré de vuelta si hay cupo para ese día, o si quizá deberás escoger otra fecha.
Safe Creative #1504181531586©Enzo Cozzi - derechos reservados. Microensayo registrado en SafeCreative el domingo 21 de febrero de 2016, 12:12

Otros microensayos de esta miniserie

  • ¡Hurra Karamazov! La arenga en la lápida de Aliosha. Ilustración de Fritz EichenbergMi principio de incertidumbre y la sana certidumbre de Aliosha Karamazov
  • Jaime Lorca en el papel de Yago - compañía Viaje Inmóvil, Chile 2015Quién soy yo, Enzo Cozzi, el autor de este sitio. Como Yago, no soy lo que soy
  • Raphael - Reading Madonna and Child in a Landscape between two Cherub Heads (recto), 1509 - Google Art ProjectCómo leer mis microensayos para volver a pensar
  • Montaigne, ensayos ilustrados por Salvador Dalí¿Por qué estos microensayos para volver a pensar?
  • Pergamino de las admoniciones, China, confucianismo, siglo 4 DCSobre este sitio y sus propósitos

Archivado en:Este sitio Etiquetado con:Bao Ninh, Guerra de Vietnam, Repensatorios

Footer

Indice alfabético de contenidos frecuentes

amor imposible Aquiles caballo de Troya Calderón de la Barca Churchill Confucio cosmos semántico cosmosvisión china di zhi El Cid Campeador Eutifrón Gregory Bateson Heródoto historia del odio Homero Huainanzi I ching inteligencia anticipatoria La República de Platón Lüshi Chunqiu Macbeth Max Weber Menón Michel Foucault Montaigne Odiseo Otelo Paris y Helena pensar sin ataduras Platón Primaveras y otoños Rabelais ramas terrestres razón instrumental Ricardo II Rousseau Semántica de la naturaleza Shakespeare Shuo wen Sócrates Tai yin volver a pensar Vástagos celestiales Yago Zuozhuan

Microensayos más recientes

  • Salgo a caminar por la cintura cósmica del sur y me captura la curvatura del espacio-tiempo domingo 28 de octubre de 2018, 21:26
  • Desaprendizaje e inercia mental: desde el barco de Delos al barco de Galileo miércoles 28 de febrero de 2018, 23:33
  • Etienne de la Boétie, Discurso sobre la servidumbre voluntaria domingo 18 de febrero de 2018, 00:49
  • Mientras espero mi barco de Delos. Artemisa y los sabuesos de la sabiduría domingo 17 de diciembre de 2017, 10:12
  • Dialéctica socrática y desaprender, el único temor espartano jueves 16 de noviembre de 2017, 23:00

Suscríbete a mis series/miniseries

* indica campo requerido
Elige series a suscribirte
Formato del email
Safe Creative #1504181531586
Todos los textos de los microensayos en este sitio web son ©Enzo Cozzi 2015-2018, con derechos de autor registrados en SafeCreative. Te ruego respetar mi autoría y enviarme un email si deseas difundir mis textos, con lo que te quedaré además agradecido por tu interés en mi trabajo.
Con agradecimientos
a Gabriel Bunster
Gabriel Bunster personal branding